Un incendio provocado. Un círculo de cadáveres y un ritual macabro.
Tras apagar un incendio en lo que parece ser un día más de trabajo, el bombero Martín Salaberri descubre los cadáveres carbonizados de una familia dispuestos en un círculo.
En el centro, un recipiente con un nombre grabado: el del hombre al que todos dieron por muerto tras desaparecer hace dos años después de quemar vivo al deportista más célebre del país.
Esas letras perseguirán a Martín de forma obsesiva, llevándole a investigar una serie de pistas inquietantes y un hilo de asesinatos marcados por la ceniza.
Martín Salaberri es un bombero de Pamplona. Un día ejerciendo su trabajo va a apagar un incendio de una casa, hasta aquí todo normal, pero se encuentra dentro de la casa a una familia calcinada por el fuego que están en una posición extraña. Están colocados en círculo y al lado hay una caja de cerámica intacta en la pone Jon.
Todo esto inmediatamente le recuerda a otro crimen sucedido años atrás: El que fue famoso en su tiempo y lo titularon El crimen de la casa Otazu, un brutal asesinato que no se llegó a aclarar del todo.
La narración combina capítulos del presente (la investigación de Martín) y del pasado (un pasado en el que nos explica que sucedió de verdad en la casa Otazu).
El autor nos va a mantener enganchados durante toda la novela en un tira y afloja entre el bombero y el asesino. Aquí la policía no está involucrada en ningún momento y a mi parecer es una característica original y algo poco visto en los thrillers actuales.
Uno de los aspectos peculiares aquí es el papel del protagonista, que no es el clásico detective al que estamos acostumbrados en este género, sino un bombero. Este cambio provoca que la investigación se viva desde un enfoque diferente, más humano y más cercano.
En todo momento vas sospechando de todos los personajes. Cada vez que crees que has encajado la piezas aparece un nuevo giro que desmonta las teorías que tienes hasta el momento.
Desde el principio sabes que te espera una trama llena de preguntas y a partir de aquí el autor construye una investigación en la que en cada descubrimiento aparecen nuevas incógnitas y que no te puedes fiar de nadie hasta el final.
La ambientación es buena y el trabajo de documentación en relación al trabajo de los bomberos es muy exhaustiva y creíble.
Con capítulos cortos es una lectura ligera y ágil. La forma de escribir del autor es directa y sientes como si todo el rato pasara algo, no da lugar al aburrimiento. Todo esto me parece un acierto y funciona muy bien.
Un thriller muy bueno y adictivo, con mucho ritmo y unos giros que funcionan muy bien.
Son de esas novelas que lees con mucho gusto y que al terminarlo te dejan con la sensación de haber vivido una gran historia.
Muy entretenido y recomendable. Me ha gustado mucho
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