Granada, 2025. Todos conocen a la inspectora Barea por su apellido. Casi nadie sabe su nombre ni tampoco que padece una cardiopatía que la retiraría de su puesto porque su corazón resiste mal los esfuerzos, el estrés y las emociones desbordadas.
Cuando la ciudad se ve sacudida por una serie de terribles crímenes, Barea debe enfrentarse a su caso más importante, que no solo pone en peligro las vidas que ha jurado proteger, sino también a su entorno más íntimo y a su propia supervivencia.
Lo que en principio parece un ajuste de cuentas de tintes políticos, se torna en un ritual mucho más perturbador a medida que se suceden las víctimas.
Cada escena del crimen lleva la marca de su asesino: las mariposas junto a los cadáveres. Pero ¿estamos ante un asesino cualquiera?
Barea va a tener que actuar contrarreloj para detener la oleada de crímenes mientras lidia con los problemas de su corazón maltrecho, no solo por la maldita cardiopatía, sino por la atadura que la une a un hombre al que ama, pero que está acabando con ella.
Una historia muy bien construida y con un gran trabajo de documentación que hace que sea muy creíble.
Barea, nuestra protagonista, pasa por una situación muy delicada, tanto personal como profesional. Vamos a empatizar con ella desde el principio y conectar con su forma de enfrentarse a la vida.
La ambientación y la puesta en escena de todo lo que narra la autora están muy cuidadas. La investigación y las descripciones de los lugares están bien perfiladas y no sobra ni falta un detalle.
La ciudad de Granada se convierte en una protagonista más, te despiertan las ganas de visitarla y conocerla.
Los personajes tienen vida, no son planos y todos tienen su lugar en la historia.
La trama es compleja y hay que estar atento a las pistas y señales que la autora va dejando en el camino.
Los crímenes que se relatan son impactantes y la narración mantiene la intriga durante toda la lectura.
Son asesinatos todos relacionados con mariposas pero sin otro nexo en común y Barea será quién tendrá que investigar qué relación tienen esas mariposas con las víctimas.
Esos animales han sido criados en cautividad y por alguien que conoce muy bien lo que hace, además no deja huellas, por lo que Barea espera que esa planificación tan perfecta resbale y cometa un error que la lleve a desenmascarar al asesino.
El desenlace es muy bueno y para nada predecible. Te quedas con ganas de saber más sobre Barea ya que su historia personal deja interrogantes abiertos para la siguiente novela con esta protagonista.
Me ha gustado mucho y me parece muy recomendable.
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