Cuando una joven madre desaparece, un lujoso edificio de apartamentos se transforma en potencial escena del crimen: ¿podrán los detectives encontrarla antes de que sea demasiado tarde?
Bryden y Sam lo tienen todo: carreras profesionales brillantes, un apartamento en un edificio exclusivo, buenos amigos y una hija a la que adoran. La vida perfecta para la pareja perfecta.
Hasta el día en que Sam recibe una llamada en su despacho porque Bryden no ha recogido a su hija de la guardería.
Al llegar a casa con la niña, encuentra el coche de su mujer en el garaje. En el apartamento, el portátil de Bryden está abierto sobre la mesa, su móvil al lado, las llaves en su sitio habitual en la entrada.
Pero Bryden no aparece por ninguna parte. Es como si se hubiera evaporado.
¿Cómo puede haber desaparecido de su propia casa? ¿Ha salido siquiera del edificio?
A cada minuto que pasa —y a medida que las preguntas se acumulan entre quienes la conocían— el pasado de Bryden y Sam parece un poco menos perfecto, su edificio menos seguro, sus amigos, vecinos y familiares no tan fiables...
Un thriller psicológico que gira alrededor de la desaparición de una mujer dentro de su propio edificio.
Todo arranca con una vida aparentemente perfecta, Bryden y Sam tienen buenos trabajos, un piso en un edificio elegante de la ciudad y Clara, una hija de tres años adorable. Hasta que un día Bryden no aparece por la guardería para recoger a Clara.. entonces todo empieza a retorcerse.
Cuando Sam regresa a casa, la escena que se encuentra es bastante extraña: el coche de Bryden está en el garage, el pórtatil abierto, el móvil y las llaves en su sitio. Todo está donde debería estar, menos Brynden, que ese día precisamente tenía teletrabajo y se suponía que iba a estar en casa todo el día. Es como si se hubiese evaporado dentro de su propia casa.
A partir de aquí, el marido Sam, la policía y los vecinos empiezan a descubrir que esa vida perfecta del matrimonio escondía muchos secretos.
La novela mantiene un ritmo frenético y está narrada desde distintos puntos de vista. Cada capítulo nos va desvelando sorpresas sobre los vecinos y familiares creando un ambiente de desconfianza.
Se va centrando sobre el edificio, las personas que lo habitan, amistades y matrimonios que parecen normales pero que empiezan a mostrar fisuras.
La autora maneja muy bien el suspense, la tensión psicológica y los giros inesperados.
Son capítulos cortos que hace que su lectura sea ágil y que no decaiga.
Un "domestic noir" bien construido, adictivo y entretenido.
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