Tras un devastador accidente de coche en el que muere su esposa, Ogi despierta en el hospital para descubrir que está atrapado en su propio cuerpo y bajo los cuidados de su suegra, que llora la pérdida de su única hija.
Aislado, abandonado por quienes antes lo rodeaban, el mundo de Ogi se reduce a la habitación en la que yace y a sus recuerdos de su pareja, una mujer sensible que encontraba consuelo cultivando el jardín de su casa.
Sin embargo, mientras Ogi permanece solo y paralizado, algo inquietante sucede tras las cuatro paredes de su habitación: día tras día, su suegra remueve la tierra del jardín, arrancando lo que su hija había plantado con tanto esmero y cavando, con una calma perturbadora, agujeros cada vez más hondos, como si buscara el fondo de un pozo invisible.
En ese jardín que antes florecía, ahora germina otra cosa: el silencio, la sospecha y la venganza.
Ogi no puede moverse, hablar ni gesticular de ninguna manera, es un prisionero en su propio cuerpo.
Su suegra se convierte en su principal cuidadora, aunque entre ellos empieza a nacer una tensa relación debido a secretos ocultos.
Los temas que toca esta novela corta son el dolor, el aislamiento, la dependencia de otras personas y el control que ejercen sobre nosotros. Todo esto se entremezclan y se convierten en la clave para entender este relato.
Mientras Ogi permanece solo y paralizado, algo inquietante sucede tras la habitación donde está confinado: su suegra remueve la tierra del jardín, arrancando todo lo que su hija había plantado y cavando un agujero cada vez más hondo. Y nosotros nos vamos a adentrar con ella en las inquietudes de Ogi para poder saber las intenciones de su suegra.
Es una novela de suspense psicológico inquietante porque te encontrarás dudando de todo y de todos. Aquí asistimos a un vacío que deja en la vida de un hombre la muerte de su esposa y la complejidad del duelo en la vida familiar.
La autora nos plantea una pregunta difícil: ¿está la vida de Ogi realmente a salvo? En esta narración es más importante lo que no se dice, que lo que se dice por parte de sus personajes.
He leído que la califican como Misery a la coreana. Hay que leerla para poder comparar y llegar a la conclusión de que es así.
Es corta, se lee de un tirón y es aceptable, es curiosa e interesante, a mí personalmente no me ha decepcionado.
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