Pensamos que el monstruo siempre es el otro: un desconocido que se lleva a una niña en un coche blanco, un hombre que ataca en una calle desierta... ¿Qué pasa cuando descubrimos al monstruo que todos llevamos dentro?
Porque el monstruo no aparece de la nada.
Se forma en los márgenes.
Se alimenta del silencio.
Y alguien, en algún momento, le enseñó a serlo.
Matilde es la madre entregada y sobreprotectora de un niño de cinco años.
Un recuerdo involuntario será el detonante que la lleve a buscar el motivo de esta sobreprotección, que entiende cada día más dañina para su hijo y para ella misma.
Esta es también la historia de la madre de Matilde, Águeda, una joven que en 1963 emigró a Alemania con su familia y convivió bajo el mismo techo con un hombre y su hijo adolescente, un muchacho silencioso que aprendió demasiado pronto el lenguaje de la humillación.
En esta búsqueda Matilde regresará a su infancia, al Valladolid de los años setenta, y a su colegio, dirigido por la hermana Olvido.
La ciudad vive sobrecogida por una serie de secuestros y violaciones a niñas que siembran el pánico mientras un silencio ominoso se instala en las familias.
Novela coral narrada en tres líneas temporales pero todas ellas relacionadas entre sí.
Año 2014, tenemos a Matilde, una madre protectora con un trauma que hace que esa sobreprotección hacía su hijo resulte dañina.
Luego está la época del año 1963 cuando Águeda, la madre de Matilde emigra a Alemania con su hermana Teresa. Su marido Manolo ya se encontraba allí. Esta parte tiene mucho peso en la historia.
Y por último, la parte más dura en la que viviremos la historia de Matilde de niña, en los años 70 en Valladolid y en la que están ocurriendo una serie de secuestros y violaciones a niñas.
Es un relato en el que impacta la manera en que se habla del miedo, ese miedo que se instala en las familias y acaba condicionando la forma de vivir y de educar.
Es de esas novelas que te va calando dentro poco a poco. Empiezas pensando que es un thriller psicológico pero según vas avanzando te das cuenta que lo que se cuenta es algo mucho más profundo y doloroso.
La ambientación es buenísima, recorre las tres épocas con mucho rigor histórico. Valladolid lo retrata gris, asfixiante y hay una sensación constante de peligro ante los sucesos que están ocurriendo. Las madres aterradas, las niñas creciendo entre advertencias y silencios que resultan muy reales.
La parte de Águeda en Alemania tiene un gran peso emocional, aporta muchos datos a la novela y ayuda a entender cómo cierta violencia se va alimentando casi sin darnos cuenta.
Consigue transmitir momentos de angustia solo con pequeños detalles o recuerdos.
La novela no juzga a los personajes, intenta entender de dónde viene esa violencia que no tiene porque ser siempre física y cuestiona la educación, reflexiona sobre el papel de los adultos y como experiencias en la niñez condicionan el desarrollo social y personal.
Está escrita con mucha sensibilidad, no busca el morbo, sino que se centra en crear una atmósfera emocional que te hace reflexionar sobre la educación, la infancia, el miedo y esas heridas que se pueden heredar de los antepasados.
Es una novela compleja y dura de leer, el ritmo es pausado y no tiene acción pero es justamente lo que hace que la historia funcione perfectamente.
Es muy buena, merecedora del premio y muy recomendable.
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