Pascual Cordero es un modesto detective privado con una virtud compulsiva: cumplir las normas.
Todas ellas. Lejos de ser una ventaja, en su profesión esto resulta un obstáculo paralizante.
La gran oportunidad de demostrar su valía le llega cuando el magnate de la hostelería Ramón Glasé muere en su mansión madrileña de El Visón.
Todo apunta a una sobredosis accidental de viagra, pero Paz Carnal, amante del finado y exestrella televisiva, contrata a Cordero para que encuentre la última versión del testamento de Glasé, donde se establece que la familia del fallecido quedará desheredada en caso de que exista la más mínima sospecha de que no se trata de una muerte por causas naturales.
El escrupuloso detective se adentra así en un mundo de privilegiados que, a diferencia de él, consideran las normas un molesto obstáculo para sus intereses.
Pero ni la viuda oficial de Glasé ni sus hijos estarán dispuestos a permitir que Cordero se entrometa en sus asuntos y saque a la luz los secretos que esconden.
Y no solo ellos: oscuros personajes como el jubilado comisario Escombreras se empeñarán en sabotear la investigación y la vida de un detective que ya se basta de sobra él solo para complicársela.
Pascual Cordero, de profesión detective lleva una vida aburrida, pero de repente esa vida gris da un vuelco cuando Paz Carnal, amante del magnate hostelero Ramón Glasé, lo contrata para investigar la repentina muerte del empresario mientras dormía.
Paz sospecha que Ramón ha sido asesinado atiborrado de Viagra. El encargo es para que demuestre que ella no ha sido la asesina. Pero todo cambia cuando Pascual se entera de que el difunto había incluido en el testamento una cláusula en la que sentenciaba que si se demostraba que su muerte había sido provocada, entonces su esposa y sus hijos quedarían desheredados y la herencia pasaría a manos de organizaciones benéficas.
Este arranque y la torpeza de Pascual a la hora de hurgar en los secretos de esta familia adinerada convierten la historia de sus investigaciones en una carrera contrarreloj en la que se va a encontrar con la ambición y la codicia, pruebas que desaparecen, matones que lo persiguen y lo secuestran, una cliente sospechosa que desaparece cuando quiere y familiares que quieren reventar su investigación.
Este detective no tiene la genialidad de Sherlock Holmes, ni la inteligencia de Poirot pero es un ser honesto y serio, cumplidor con las leyes y las normas, con las cláusulas de confidencialidad con sus clientes y puntilloso, torpe y rancio en el vestir.
A lo largo de la trama evolucionará, nos va a brindar un final a lo Agatha Christie, reuniendo a todos los sospechosos en el despacho de una notaría y a la hora de la lectura del testamento. Nos va a revelar el papel de cada uno de esos personajes, poniéndolos en su sitio y esclarecerá el entuerto para el que fue contratado.
Es una novela que tiene diálogos buenos, está escrita con mucho ingenio, trama entretenida y con chispa.
Un detective muy ibérico, distinto y que de vez en cuando te arranca alguna sonrisa. Es muy divertida.
Si buscas algo diferente en la novela policíaca, esta novela es una buena opción.
Me ha gustado mucho y la recomiendo.
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